El 5 de junio resuena con fuerza en la agenda ambiental internacional como el Día Mundial de la Lucha contra la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR). Esta efeméride, instituida por las Naciones Unidas, tiene como objetivo visibilizar una de las mayores amenazas para la biodiversidad marina y la soberanía alimentaria de los pueblos.
Para Venezuela, esta fecha no es un llamado ajeno; al contrario, representa la oportunidad de reivindicar una de las victorias ecológicas más importantes de su historia contemporánea y de evaluar las políticas públicas que, bajo la gestión del Gobierno Bolivariano, buscan transformar la relación de la nación con sus recursos hidrobiológicos.
Hablar de la preservación de los ecosistemas marinos en Venezuela exige recordar el año 2008. Mediante el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Pesca y Acuicultura, promulgado por el Comandante Hugo Chávez, el país se convirtió en pionero global al prohibir de manera absoluta la pesca industrial de arrastre en su mar territorial y en la Zona Económica Exclusiva.
Esta medida drástica y soberana puso fin a décadas de destrucción sistemática. Las redes de arrastre industrial, al actuar como gigantescas aplanadoras sobre el lecho marino, devastaban los arrecifes de coral, destruían las praderas de pastos marinos y generaban toneladas de descarte (fauna de acompañamiento que se capturaba incidentalmente y se devolvía muerta al mar). La eliminación de esta práctica no solo salvó a miles de especies de la degradación, sino que devolvió el protagonismo a los verdaderos guardianes del mar: los pescadores artesanales.
En la actualidad, la vanguardia de esta lucha la conduce el Gobierno Bolivariano a través del Ministerio del Poder Popular de Pesca y Acuicultura (MinPesca) y sus entes adscritos, como el Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura (INSOPESCA) y la Corporación de Servicios Pesqueros y Acuícolas de Venezuela (CORPESCA).
La estrategia del MinPesca para dar cumplimiento al espíritu de esta efeméride se fundamenta en un equilibrio de tres ejes esenciales:
1. Ordenamiento y Respeto a los Ciclos Biológicos: Se ejecuta una estricta política de monitoreo y fiscalización de vedas para especies comerciales estratégicas como el pulpo, el camarón, el tahalí, la sardina, el cangrejo azul, entre otros. Al hacer respetar estos periodos de descanso, el Ministerio garantiza la reproducción y el reclutamiento de las especies, combatiendo de forma directa la pesca no reglamentada que pone en riesgo el stock pesquero nacional.
2. El Pescador Artesanal como Guardián del Ecosistema:
A través de los Consejos del Poder Popular de Pescadores y Pescadoras, Acuicultores y Acuicultoras (CONPPA), se ha territorializado la vigilancia de las costas. Los pescadores artesanales organizados no solo reciben financiamiento y apoyo logístico para sus faenas a través de programas institucionales, sino que son formados en pesca sostenible para la preservación del recurso.
3. Programas de Sustentabilidad con Identidad Nacional:
Iniciativas emblemáticas impulsadas por el Gobierno nacional demuestran que la distribución soberana no está reñida con la conservación. El despliegue de estos programas se realiza bajo premisas de captura responsable, asegurando que el recurso que llega a la mesa del pueblo venezolano provenga de cadenas de comercialización lícitas, transparentes y respetuosas con las tallas mínimas permitidas.
En el marco de este Día Mundial de la Lucha contra la Pesca INDNR, Venezuela ratifica que el camino hacia la soberanía alimentaria es necesariamente verde y azul. La preservación de los ecosistemas marinos e insulares del país —desde el Golfo de Venezuela hasta la Fachada Atlántica— depende de mantener la firmeza frente a la ilegalidad.
La labor diaria de MinPesca, de la mano con el poder popular pesquero y acuícola, demuestra que es posible dinamizar la economía productiva del sector mientras se protegen las aguas territoriales, consolidando el compromiso histórico del país con los derechos de la Madre Tierra.

