El océano cuenta historias a través de sus habitantes más antiguos, mucho antes de que los dinosaurios caminaran sobre la Tierra, las tortugas marinas ya surcaban los mares. Hoy, 16 de junio, en el Día Mundial de las Tortugas Marinas, desde el Ministerio del Poder Popular de Pesca y Acuicultura (MINPESCA) nos unimos a esta celebración global con un llamado profundo a la conciencia y a la preservación de nuestras costas.
Venezuela no es un observador cualquiera en este mapa azul; nuestras aguas caribeñas son un auténtico santuario que recibe de manera constante a cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en todo el planeta: la Cardón, la Verde, la Carey, la Caguama y la Oliva. Es un privilegio biológico que, al mismo tiempo, nos acarrea una enorme responsabilidad ambiental y social.


La presencia de estos reptiles va mucho más allá de la belleza de nuestras costas; ellas actúan como verdaderas ingenieras y guardianas del equilibrio en los ecosistemas marinos. Cada una cumple un rol crítico en la soberanía de nuestros mares: la Tortuga Verde actúa como la «jardinera» del océano, manteniendo sanas las praderas de pastos marinos que sirven de guardería para peces y camarones indispensables para la actividad pesquera.
Asimismo, la Cardón regula las poblaciones de medusas. Aunque la evolución las dotó de una resistencia asombrosa a las picaduras, hoy en día confunden las bolsas plásticas con su alimento, transformando nuestros desechos en su amenaza más letal. Asimismo, playas icónicas de nuestra geografía como las de la Península de Paria o el Archipiélago de Los Roques reciben año tras año a las hembras que, gracias a una asombrosa memoria magnética, regresan exactamente a la misma arena donde nacieron para perpetuar su ciclo de vida.
Hoy, el pescador y pescadora venezolano continúa con el compromiso de una faena responsable, de proteger a la Cardón o a la Verde es proteger el futuro de su propio caladero. En manos de nuestro pueblo pescador y de cada ciudadano está lograr que las artes de pesca y las playas sigan siendo un espacio de convivencia y respeto, para que nuestras costas venezolanas sigan siendo, por siempre, el hogar seguro de las viajeras más antiguas de la Tierra.



