Caracas — Las cuencas hidrográficas de Venezuela vuelven a activarse. Este 1.º de agosto marca el inicio oficial de la temporada 2026-2027 de la pesca continental, una faena ancestral y productiva que se extiende por los principales ríos, lagos, lagunas y embalses del territorio nacional.
A diferencia de la actividad marítima, la pesca continental abarca todas las capturas realizadas en cuerpos de agua dulces e interiores. Representa uno de los pilares del abastecimiento proteico local, dinamizando la economía de las comunidades ribereñas y garantizando el sustento de miles de familias.
La actividad no se distribuye al azar. Se ejerce bajo la regulación y soberanía de la República Bolivariana de Venezuela en 16 entidades federativas, abarcando desde los llanos occidentales y central hasta la cuenca amazónica y el Delta:
Región Llanera y Central: Apure, Barinas, Cojedes, Guárico y Portuguesa.
Región Guayana y Amazónica: Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.
Región Oriental: Anzoátegui y Monagas.Región Andina y Centro-Occidental: Lara, Mérida, Táchira, Trujillo y Yaracuy.
Región Occidental: Zulia.
Esta vasta red de ríos —encabezada por el eje Orinoco-Apure— convierte a la cuenca dulceacuícola venezolana en un ecosistema diverso y productivo.
Para garantizar el ordenamiento y control de la actividad comercial, el marco normativo nacional establece directrices estrictas de obligatoria observancia para todos los actores del sector.
Durante este período de zafra continental, las embarcaciones artesanales saldrán en busca de ejemplares de alto valor comercial y tradicional para la mesa venezolana. Entre las especies de mayor importancia destacan:
Bagres: Rayado, blanco y dorado.
Especies de escama: Coporo, caribe, curbinata, palometa y cajaro.
Bajo norma especial: El curito, cuya extracción se somete a controles estrictos para preservar su densidad poblacional.
Para adentrarse en las corrientes, los pescadores y pescadoras recurren a artes de pesca tradicionales, cada una diseñada para un entorno específico, tales como atarraya, palangre, chinchorro, línea o cordel, y redes de ahorque.
La importancia de este inicio de temporada trasciende lo biológico. La pesca continental actúa como un motor social directo: genera empleo directo e indirecto, impulsa la economía interna de los municipios de ribera y fortalece la seguridad alimentaria nacional al distribuir proteína fresca a precios accesibles.
El reto de la temporada 2026-2027 será velar por el cumplimiento de la permisología legal y mantener el equilibrio entre el volumen de captura y la conservación del hábitat fluvial. Una pesca responsable y regulada es la única garantía para que los ríos venezolanos sigan siendo fuente inagotable de vida y alimento.

