Innovación Azul: Cómo la investigación científica transforma la pesca y la acuicultura

Detrás de cada filete de pescado en nuestra mesa y de cada anzuelo lanzado al mar, existe un ejército invisible de hombres y mujeres que ejercen la labor científica. En un mundo donde la demanda de proteínas aumenta y el cambio climático altera los ecosistemas marinos, la ciencia pesquera y la acuicultura han dejado de ser disciplinas de observación para convertirse en los pilares de la seguridad alimentaria.

​A diferencia de la agricultura, donde se puede ver y contar la cosecha, los científicos pesqueros trabajan con la incertidumbre de lo que ocurre bajo la superficie. Su labor principal es la evaluación de poblaciones, además hacen uso de ecuaciones complejas para calcular la «Biomasa Máxima Sostenible», lo que permite determinar cuánto pescado se puede extraer sin que la especie colapse, es decir, sin que haya sobreexplotación.

También, ejercen la oceanografía biológica, para estudiar cómo las corrientes y la temperatura del agua afectan las rutas migratorias, además de diseñar u orientar al desarrollo de redes y anzuelos que permiten que los peces juveniles escapen, reduciendo la «pesca accidental».

​Por su parte, la acuicultura es, actualmente, el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo. Aquí, la ciencia se enfoca en la eficiencia y la salud animal. No se trata de crear «superpeces» transgénicos, sino de seleccionar ejemplares que crezcan de forma natural más rápido o que sean más resistentes a enfermedades locales.

​A su vez, los científicos desarrollan alimentos que sustituyen la harina de pescado por proteínas vegetales o de insectos, haciendo que la industria sea más circular y menos dependiente de la pesca extractiva.

​La labor del científico en este campo ha evolucionado. Ya no solo estudian al pez, sino al entorno completo. Hoy en día, su trabajo es multidisciplinario, identifican virus y bacterias antes de que se conviertan en epidemias que arruinen economías locales; analizan el impacto del microplástico y la acidificación del océano en la cadena trófica, entre otros factores importantes para el desarrollo del campo de la pesca y la acuicultura.

​En la actualidad, el mayor reto para estos profesionales es el cambio climático. El aumento de la temperatura del agua está desplazando las especies hacia los polos, lo que obliga a los científicos a redibujar los mapas de pesca y a asesorar a los gobiernos para que las leyes internacionales se adapten a una naturaleza en movimiento.

​La ciencia en pesca y acuicultura no solo busca producir más; busca producir mejor, asegurando que el océano siga siendo una fuente de vida y sustento para las generaciones que aún no han nacido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *